El equipo trabajó intensamente en la puesta a punto, especialmente en áreas críticas como el balance en baja velocidad, el control del sobrecalentamiento de neumáticos y la estabilidad en frenadas fuertes. Durante las sesiones, Franco reportó subviraje en sectores lentos y dificultades en la tracción, lo que llevó a múltiples ajustes de configuración, incluyendo cambios en el ala delantera y gestión del brake bias (= balance de frenado: distribución porcentual de la fuerza de frenado entre el eje delantero y trasero).
A pesar de estos desafíos, el progreso fue claro. El ritmo en tanda larga mejoró y el auto respondió mejor en condiciones de carrera, permitiéndole mantenerse como el mejor del resto, justo detrás de los tres equipos líderes.