Dice Franco en uno de los momentos centrales de la conversación. Y no se refiere solo al auto.
Habla de la presión constante, de las expectativas, del cansancio emocional y de un primer año en Fórmula 1 donde el aprendizaje fue tan intenso como desafiante.
Por primera vez en su carrera, cuenta, tuvo que convivir con la frustración de no trabajar solo por victorias, poles o podios, algo nuevo para alguien acostumbrado a competir siempre adelante.