El año pasado terminó P13, limpio, consistente, más rápido que su compañero. Aprendiendo. Este año es diferente: tiene más datos, más kilómetros encima y más claridad sobre lo que necesita del Alpine. Y Mónaco es, paradójicamente, donde el piloto puede compensar más las diferencias entre autos. Aquí no gana el más rápido en recta. Gana el más preciso en cada curva. Franco sabe ser preciso. Eso ya lo demostró.